Venezuela hizo historia al vencer la noche de este 17 de marzo 3-2 a Estados Unidos en Miami y se coronó por primera vez campeón del Clásico Mundial de Béisbol.
Al final lo importante es cómo se termina y no cómo se comienza. Venezuela cayó en sus dos partidos de preparación ante Houston y Washington y se habían encendido las alarmas, las dudas empezaron a surgir sobre sí este equipo sería capaz de alcanzar al objetivo que se les resistía por 20 años, pero finalmente lo consumaron, a pesar del tropiezo en la fase de grupos ante Dominicana y el susto del octavo inning con el jonrón de Bryce Harper.
El orgullo de Rodríguez
En este partido jugó el orgullo. A Eduardo Rodriguez, República Dominicana le arrancó el brazo en su única apertura previa, pero encontró la redención en la final contra el otro gigante. Durante 4.1 entradas solamente permitió un imparable y sumó cuatro ponches. Rodríguez abrió el camino para creer en los suyos. ¿Se imaginan la inyección de vitalidad que le dio a sus compañeros ponchando en dos ocasiones a Aaron Judge?
Abreu y Suárez, dos ‘mata’ Goliath
Wilyer Abreu y Eugenio Suarez se convirtieron en los nuevos héroes nacionales de Venezuela. En el caso de Abreu solo le gusta aplicarle la inyección letal con su madero a los equipos tamaño Goliath. A Japón los ‘mató’ con su vuelacerca que giró la pizarra y transformó la pesadilla en luz, llevando a su equipo a las semifinales y esta noche ante Estados Unidos volvió a sacudir Miami con cuadrangular ante Nolan McLean. Mientras que Suárez desforró la pelota ante Italia, aunque no era un Goliath jugaba inesperadamente como si fuera uno, y conectó el doble de la victoria ante USA.
Reponerse tras un gancho al hígado
Cuando Bryce Harper mandó la pelota al otro lado del jardín central provocó un rugido ensordecedor. Estados Unidos había despertado, le regresó un cambio de velocidad al derecho Andres Machado a 109.4 millas por horas. Venezuela se veía empequeñecida. Harper se golpeaba el pecho, salieron todos sus compañeros a felicitarlo y se creía que la voltereta podría ocurrir. No obstante, Machado no se hundió y encontró las fuerzas para ponchar a Aaron Judge y cerrar el episodio.
Ese sentimiento se transmitió a los suyos en el cierre del noveno y es ahí donde Suárez empujó la carrera que los coloca en el Olimpo. El resto ya es historia. Daniel Palencia se encargó en colocar el sello venezolano.

