Italia sufrió para derrotar en condición de local a Irlanda del Norte 2-0 y quedó a una victoria de volver a una Copa del Mundo después de sus ausencias en 2018 y 2022.
Italia fue protagonista del primer tiempo, pero no pudo encontrar el gol
La Azzurra avisó a los 4 minutos, cuando Sandro Tonali conectó un córner y su cabezazo de parábola alta pasó muy cerca del ángulo izquierdo.
En los instantes siguientes, el arquero Pierce Charles salvó dos veces su valla. En la primera, manoteó un centro cerradísimo sobre el palo derecho. Luego le puso el pecho a las balas y los guantes a un fortísimo zurdazo de Federico Dimarco: el rebote pegó primero en Mateo Retegui, frente al arco, y cuando llegaba Tonali, apareció Ruairi McConville para apagar el incendio.
Un córner que atravesó el área sin que nadie alcanzara a despejar, un par de rechazos directamente hacia las bandas y una subida que culminó en un intento de Ethan Galbraith desde fuera del área mostraron ciertas flaquezas defensiva del equipo italiano.
Una serie de córners, como el que cabeceó Alessandro Bastoni sobre el travesaño a los 41′, fueron lo más inquietante que generó una deslucida Italia en los minutos siguientes. Sin juego asociado, todo parecía quedar reducido a la autogestión o a la creatividad individual.
Sin embargo, en los primeros segundos adicionados a los 45’ reglamentarios llegó una pelota larguísima de Manuel Locatelli que Retegui encontró detrás de la defensa: de todos modos, el remate del goleador nacido en Argentina fue muy centrado y Charles respondió con mucha solidez.
Los goles aparecieron en el segundo tiempo para Italia
A los 7′ de la segunda parte, Retegui se perdió una oportunidad casi inmejorable. Un error de los norirlandeses, en un intento por tocar desde mitad de campo hacia el arquero, dejó la pelota servida para que el ítalo-argentino se escapara en soledad. No obstante, su último control fue demasiado largo y permitió que Charles la controlara jugándose entero.
Poco después, Moise Kean recibió de Tonali y le pegó un furioso derechazo que el arquero visitante alcanzó a desviar al córner. Italia estaba cada vez más cerca.
El cero se rompió con un golazo de Tonali después de un rechazo de cabeza de Isaac Price. A los 10′, el número 8 italiano la tomó como venía, pisando el área grande, y sacudió la red para el delirio del estadio de Bérgamo.
La Azzurra metió una contra filosa a los 20′. Kean partió de mitad de cancha y recibió con espacio para remontar la cancha. Como en la ocasión anterior, su derechazo cruzado se estrelló contra los guantes de un esforzado Charles.
Los británicos se salvaron con lo justo a los 27′. En un córner, Francesco Pio Esposito ganó por arriba en el primer palo, pero el capitán Trai Hume alcanzó a despejar de cabeza casi sobre la línea de gol.
Kean comprobó que la tercera tampoco era la vencida. El número 11 enganchó un centro de chilena, en una acción casi acrobática, y la pelota se fue muy cerca de arco de Charles.
De todos modos, el infatigable Kean lograría su cometido a los 34′. Tonali le metió un pase altísimo y el delantero la controló con derecha dentro del área. Allí hizo una pausa, la movió con el mismo botín y le pegó de zurda, a ras del suelo, para que el balón pagara en el poste derecho y se metiera para dejar el tablero electrónico 2-0.
Poco después, por fin, Italia pudo soltar un grito que mezcló desahogo y alivio por la victoria. Con mucho esfuerzo, la Azzurra había pasado la primera barrera. En pocos días llegará la siguiente, la última: si logra atravesarla volverá a un Mundial después de 12 años de ausencia, algo casi inverosímil para un seleccionado con semejante historia.
Irlanda del Norte tuvo dos de sus mejores chances sobre el final. Exactamente a los 45, Jamie Reid se encontró con la pelota casi en el área chica, entre medio de una maraña de piernas, pero no pudo darle de lleno y su disparo se fue a centímetros del poste derecho.
Un minuto y medio más tarde, Shea Charles llegó hasta el fondo y tocó hacia atrás, para la llegada de Isaac Price, quien llegaba de frente al arco pero le dio de manera imprecisa, por encima del travesaño.
Poco después, por fin, Italia pudo soltar un grito que mezcló desahogo y alivio por la victoria. Con mucho esfuerzo, la Azzurra había pasado la primera barrera. En pocos días llegará la siguiente, la última: si logra atravesarla volverá a un Mundial después de 12 años de ausencia, algo casi inverosímil para un seleccionado con semejante historia.

