Ignacio De Arruabarrena, arquero uruguayo de Barcelona Sporting Club, llegó a la ciudad de Guayaquil para la pretemporada del equipo amarillo.
Y si bien en los últimos días tomó fuerza la posibilidad de que el arquero uruguayo abandonara la institución, hasta el momento no hay certezas de su salida y ahora toma fuerza la chance de que siga en el Ídolo a pesar de lo disconforme que se encuentra con el manejo de la dirigencia del Torero.
Porque tanto a De Arruabarrena como a otros futbolistas todavía se les deben cuatro meses de salario, y, según contó el propio arquero, se les había prometido pagar dos de esos meses el 15 de diciembre, pero todavía no hubo novedades. Sin embargo, en declaraciones con la prensa, el ex Wanderers de Uruguay se mostró un poco más comprensivo y menos conflictivo con la directiva de Barcelona.
Lo primero que le consultaron a De Arruabarrena al pisar Guayaquil fue por su situación y su deseo de abandonar el club. «Antes de ayer hablé con el presidente, yo tenía un club que no dejaba ningún rédito económico para Barcelona, así que me dijeron que no. Si era así, yo tenía que dejar estos últimos cuatro meses de salario, que entiendo que se iban a poner al día en este mes.
Eso quedó medio caído. Ahora tuve una llamada que capaz que se puede reflotar para llegar a un acuerdo con Barcelona», contó el arquero sobre sus charlas con la dirigencia.
A su vez, el portero de 28 años dejó en claro que si se queda en Guayaquil se prestará al Ídolo con total responsabilidad: «Yo sé que es un club muy grande, el año pasado lo disfruté mucho, al final quizás sufrí un poco más. Después de la rotación que hubo hablé con el club, sumado al tema de la inseguridad, no veía con malos ojos salir. Pero si no llega ninguna oferta y me toca quedarme lo voy a hacer con mucho gusto, ahora la palabra la tienen ellos».
De Arruabarrena también se refirió al manejo de la dirigencia, aunque intentando evitar el conflicto y buscando unión: «No creo que haya mala fe, tal vez no se manejaron de la mejor manera las cosas. Obviamente ellos quieren conseguir la plata, pero no están pudiendo. Ellos nos dijeron que estuvimos mal con la carta y lo entendí. Pero más allá de eso creo que todos tenemos que sumar, tirar para el mismo lado y ojalá este año se puedan cambiar algunas cosas».
Por último, el uruguayo demostró su asombro ante la salida de Ismael Rescalvo como entrenador. «Me tomó por sorpresa, como lo agarró de sorpresa al entrenador. Ojalá sea para mejor por el bien de Barcelona», finalizó.

