El italiano Andrea Kimi Antonelli (Mercedes) se exhibió y conquistó Monza, donde ganó ante sus compatriotas el Gran Premio de Italia y se aseguró llegar líder de la F1.
Y finalmente los tifosi deliraron de alegría en el mítico autódromo de Monza. El himno italiano sonó en el podio del GP de Italia, 13ª fecha del ejercicio 2026 de Fórmula 1, como todos los locales esperaban que ocurriera. Las tribunas estaban teñidas de rojo, el color de Ferrari, ese símbolo tan especial que ocupa la trilogía en los italianos: el Papa, la Nazionale y Ferrari. Y sí, miles y miles de fanáticos vestidos con ropa de la Scuderia inundaron la recta principal para celebrar en la entrega de premios. Pero no vibraron por el éxito de un auto colorado, fue por un ¡Mercedes! Claro, el dato no menor es que esa Flecha de Plata llevó al éxito a Kimi Antonelli, el primer italiano en vencer en casa desde que Ludovico Scarfiotti lo consiguiera en 1966 con Ferrari.
No hay día en el que los italianos no se retuerzan de la bronca porque ningún scouter de Ferrari haya descubierto a esa gema que nació en Bologna y que brilló en el karting. La siesta de la Rossa fue enorme y apareció Mercedes, cuando el chiquilín tenía 12 años, para meterlo en el programa de desarrollo del team alemán y catapultarlo hasta la Fórmula 1. Ocho años después, Antonelli domina el Mundial: consiguió 7 triunfos en 13 fechas y se encamina al título.
Claro, hay victorias y victorias. Y la que consiguió Kimi en el Templo de Velocidad lo recibió definitivamente de crack. No son muchos los pilotos, y los deportistas en general, que se reciben de cracks antes de ser campeones. El debate puede ser largo y muy subjetivo, pero en Fórmula 1 se pueden mencionar a Gilles Villeneuve (nunca llegaría a ser campeón), Ayrton Senna y Max Verstappen. Tras Monza, Kimi se suma a esa lista.
Mercedes hizo una apuesta fuerte para Monza: decidió cambiar la unidad de potencia del W17 de Antonelli, quien, como superaba el límite en algunos componentes, debía partir desde el fondo. Justo en su casa. “Este deporte no premia el sentimentalismo”, dijo Toto Wolff, director del team alemán cuando le dijeron que se trataba justo de la carrera de local de Kimi. Desde Alberto Ascari en 1953 que un italiano no llegaba como puntero del torneo al GP de Italia. Finalmente, con las penalizaciones que recibieron Alex Albon, Fernando Alonso y Liam Lawson, el italiano largó 19º.
El ritmo de Antonelli fue brutal desde la largada. Cuando la carrera se detuvo en la cuarta vuelta por el accidente de Charles Leclerc en el cierre de la segunda, el italiano estaba 12º. En el octavo giro, tras el relanzamiento, Kimi ya estaba entre los diez. Y en el 18° superó a George Russell y quedó puntero. Absolutamente bestial, más allá de la batería, la unidad de potencia de Mercedes que es la mejor, el auto, el reglamento…
El enfrentamiento entre los pilotos de Mercedes regaló varios sobrepasos, fundamentalmente por el despliegue de energía. El inglés superaba al italiano en la primera chicana y el local se recuperaba en la última parte de la vuelta. Así, hasta que Kimi fue a boxes. Las Flechas salieron con dos estrategias distintas. El líder del Mundial comenzó con neumáticos duros para hacer una primera parte larga y Russell comenzó con medios. La bandera roja en la cuarta vuelta mandó a todos a boxes y el team alemán cambió las cubiertas. El británico volvió con duras y ya no pararía más. Antonelli, con medias, pero no llegaría hasta el final.
El abandono de Lance Stroll en la vuelta 28 frenó a todos con auto de seguridad virtual. Mercedes llamó a boxes a Kimi, le puso otro juego de medios con los que llegaría hasta el final. El ritmo del italiano desde ahí fue monumental. Superó a Pierre Gasly, Lando Norris, Lewis Hamilton y Oscar Piastri para quedar como escolta de su compañero, a 8s8 de diferencia, con 16 vueltas por delante (37 de 53). En la 49 ya lo había alcanzado y Antonelli lo atacó en la primera chicana. Y la cosa casi termina mal, porque Russell estiró el frenaje, y Kimi se fue a la leca. Parecía todo perdido. Pero se repuso y en la vuelta siguiente llegó a la punta para la explosión total de los italianos.
“Me desperté esta mañana y me sentí muy bien mentalmente”, dijo Antonelli. Y agregó: “Pensé que un muy buen resultado habría sido un podio para mí hoy y luego, después de la bandera roja, ya estaba en la posición 12. Tras la otra salida, después de un par de vueltas ya estaba entre los cinco primeros y sabía que podía tener una oportunidad de ganar. Por supuesto, fue muy difícil escaparse, pero obviamente logramos hacerlo y llevarnos la victoria a casa. Es un sueño hecho realidad y un día increíble. No lo habría logrado sin mi equipo, mi familia y todos los que me apoyan. Aún quedan algunas carreras, intentaremos mantener la concentración, pero ahora vamos a disfrutar del día de hoy».
Esas vueltas del destino quisieron que justamente en Monza Kimi se recibiera de crack. En esa pista tuvo su primer contacto oficial con un Fórmula 1 en la FP1 de 2024 con el Mercedes de George Russell y terminó con un golpazo terrible en la Parabólica. Dos años después, Antonelli tocó el cielo con las manos y se convirtió en ídolo de los tifosi, por más que su ropa no sea roja. Con el triunfo, además, le dio otro cachetazo más al ya alicaído Russell, quien ahora ve a su compañero más lejos en la tabla. Kimi llegó a 267 puntos, 66 más que el inglés y 76 por encima de Lewis Hamilton, quien firmó un apático sexto lugar. Quedan diez fechas por delante, que pueden ser nueve si se cancelan las dos citas de Medio Oriente (Qatar y Abu Dhabi) y todo se termina con el agregado final de Imola. Si esto se da, el próximo 6 de diciembre Antonelli tal vez se reciba de campeón (tal vez ya llegue consagrado) en su terruño, Bologna.

